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TDAH en niños: señales, diagnóstico y acompañamiento integral
Neuropsicología 8 min de lectura

TDAH en niños: señales, diagnóstico y acompañamiento integral

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Erika Hernández

19 de junio de 2025

Más allá del niño que “no se queda quieto”

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes en la infancia, afectando entre el 5% y el 7% de los niños y adolescentes a nivel mundial. En México, se estima que entre el 5% y el 8% de la población infantil presenta TDAH, lo que significa que en un salón de clases promedio de 30 alumnos, al menos uno o dos niños podrían tener esta condición.

El TDAH no es un problema de saber qué hacer; es un problema de hacer lo que sabes. No es un trastorno de conocimiento, sino de rendimiento.

Russell Barkley , Taking Charge of ADHD, 2020

A pesar de su prevalencia, el TDAH sigue rodeado de mitos y desinformación. No se trata simplemente de niños “mal portados” o “flojos”, ni es resultado de una mala crianza. Es una condición neurobiológica con bases genéticas sólidas que afecta el desarrollo de circuitos cerebrales específicos, particularmente aquellos involucrados en las funciones ejecutivas.

Las tres presentaciones del TDAH

El TDAH no se manifiesta de la misma forma en todos los niños. El DSM-5 reconoce tres presentaciones clínicas:

Presentación predominantemente inatenta

Estos niños suelen pasar desapercibidos porque no generan “problemas de conducta”. Sin embargo, presentan dificultades significativas para mantener la atención, seguir instrucciones, organizarse y completar tareas. Frecuentemente se les describe como “distraídos”, “soñadores” o “en su mundo”. Esta presentación es más común en niñas, lo que contribuye a su infradiagnóstico.

Presentación predominantemente hiperactiva-impulsiva

Se caracteriza por inquietud motora excesiva, dificultad para permanecer sentado, hablar en exceso, interrumpir conversaciones y actuar sin pensar en las consecuencias. Estos niños son los que más rápidamente llaman la atención de padres y maestros.

Presentación combinada

Es la más frecuente y combina síntomas significativos tanto de inatención como de hiperactividad-impulsividad.

Señales de inatenciónSeñales de hiperactividad-impulsividad
Dificultad para mantener la atención en tareas o juegosSe retuerce en el asiento, no puede quedarse quieto
No parece escuchar cuando se le habla directamenteCorre o trepa en situaciones inapropiadas
No sigue instrucciones y no termina tareasDificultad para jugar o trabajar en silencio
Dificultad para organizar tareas y actividadesHabla excesivamente
Evita tareas que requieren esfuerzo mental sostenidoResponde antes de que terminen de hacerle la pregunta
Pierde objetos necesarios frecuentementeDificultad para esperar su turno
Se distrae fácilmente con estímulos irrelevantesInterrumpe conversaciones o actividades de otros
Olvida actividades cotidianasParece estar “impulsado por un motor”
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Diferencias de género

El TDAH en niñas se presenta con mayor frecuencia en la forma inatenta y con menos conductas disruptivas, lo que hace que sea diagnosticado más tarde o no se diagnostique en absoluto. Muchas niñas desarrollan estrategias compensatorias que enmascaran sus dificultades, pero a un costo emocional importante: ansiedad, baja autoestima y agotamiento. Es fundamental que padres y maestros estén atentos a las señales sutiles de inatención en niñas.

¿Qué pasa en el cerebro con TDAH?

El TDAH tiene una base neurobiológica bien documentada. Las principales diferencias cerebrales incluyen:

  • Corteza prefrontal: menor activación en áreas responsables de la planificación, organización, control de impulsos y regulación emocional.
  • Circuitos dopaminérgicos: alteración en la señalización de dopamina y noradrenalina, neurotransmisores clave para la atención y la motivación.
  • Maduración cerebral: estudios de neuroimagen han demostrado que el cerebro de niños con TDAH sigue un patrón de desarrollo normal pero con un retraso de aproximadamente dos a tres años en algunas regiones, particularmente la corteza prefrontal.
  • Conectividad funcional: diferencias en las redes de conectividad cerebral, especialmente la red de modo predeterminado y la red de control ejecutivo.

Entender estas bases neurológicas es fundamental porque nos recuerda que el TDAH no es una elección ni una cuestión de voluntad. Como exploramos en nuestro artículo sobre qué es la neuropsicología, comprender el cerebro nos permite diseñar intervenciones más precisas y compasivas.

El proceso de diagnóstico

El diagnóstico del TDAH debe ser clínico, integral y realizado por profesionales especializados. No existe una prueba única que lo confirme; se requiere una evaluación comprehensiva que considere múltiples fuentes de información.

¿Qué incluye una evaluación adecuada?

  1. Entrevista clínica detallada con los padres o cuidadores, incluyendo historia del desarrollo, antecedentes familiares y descripción de las dificultades.
  2. Entrevista con el niño o niña, adaptada a su edad y nivel de desarrollo.
  3. Evaluación neuropsicológica con pruebas estandarizadas de atención, memoria de trabajo, control inhibitorio, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas.
  4. Cuestionarios estandarizados completados por padres y maestros para evaluar los síntomas en diferentes contextos.
  5. Observación conductual directa durante la evaluación.
  6. Descarte de otras condiciones que puedan explicar los síntomas (ansiedad, depresión, problemas de aprendizaje, alteraciones sensoriales, problemas del sueño).
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Cuidado con el sobrediagnóstico y el infradiagnóstico

Ambos extremos son problemáticos. Un diagnóstico apresurado basado solo en un cuestionario o una consulta breve puede llevar a tratamientos innecesarios. Pero negar o minimizar las dificultades del niño también tiene consecuencias: fracaso escolar, baja autoestima, relaciones sociales conflictivas y problemas emocionales secundarios. Un diagnóstico riguroso y oportuno es la base de toda intervención efectiva.

Acompañamiento integral: más allá de la medicación

El tratamiento del TDAH más efectivo es el multimodal, es decir, combina diferentes estrategias adaptadas a las necesidades específicas de cada niño y su familia.

Intervención psicológica y neuropsicológica

  • Entrenamiento en funciones ejecutivas: ejercicios específicos para fortalecer la atención, la organización, la planificación y el control de impulsos.
  • Terapia cognitivo-conductual: especialmente útil para trabajar la autorregulación emocional, la autoestima y las habilidades sociales.
  • Entrenamiento para padres: programas estructurados que enseñan a los padres estrategias de manejo conductual positivo, establecimiento de rutinas y comunicación efectiva.

Tratamiento farmacológico

Cuando está indicado y es prescrito por un médico especialista (neuropediatra o paidopsiquiatra), el tratamiento farmacológico puede ser una herramienta valiosa. Los medicamentos no “curan” el TDAH, pero ayudan a regular la neuroquímica cerebral para que el niño pueda aprovechar mejor las intervenciones conductuales y educativas.

Apoyo escolar

La escuela juega un papel fundamental en el acompañamiento del niño con TDAH. Algunas adaptaciones que han demostrado ser efectivas incluyen:

  • Ubicar al niño cerca del maestro y lejos de ventanas o puertas
  • Dividir las tareas largas en pasos más pequeños y manejables
  • Proporcionar instrucciones claras, breves y preferiblemente visuales
  • Permitir pausas de movimiento durante actividades prolongadas
  • Usar sistemas de refuerzo positivo en lugar de castigos frecuentes
  • Dar tiempo extra para exámenes cuando sea necesario
  • Mantener comunicación constante entre escuela y familia

Para padres y madres

Tu hijo con TDAH necesita saber que lo amas tal como es, no a pesar de su TDAH. Enfócate en sus fortalezas, que las tiene y muchas: creatividad, energía, pensamiento divergente, capacidad de hiperfocalizarse en lo que le apasiona, entusiasmo. Un niño que se siente valorado y comprendido desarrollará herramientas de afrontamiento mucho más sólidas que uno que crece sintiéndose “defectuoso”.

El TDAH no termina en la infancia

Es importante mencionar que el TDAH es una condición crónica. Aunque los síntomas de hiperactividad tienden a disminuir con la edad, las dificultades de atención y las alteraciones en funciones ejecutivas frecuentemente persisten en la adolescencia y la vida adulta. De hecho, se estima que entre el 50% y el 70% de los niños diagnosticados seguirán presentando síntomas significativos en la adultez, como abordamos en nuestro artículo sobre TDAH en adultos.

Por esta razón, el acompañamiento debe ser a largo plazo, adaptándose a las necesidades cambiantes de cada etapa del desarrollo.

El primer paso es entender

Recibir un diagnóstico de TDAH para tu hijo o hija puede generar emociones encontradas. Es normal sentir preocupación, alivio, culpa o incertidumbre, a veces todo al mismo tiempo. Lo más importante es saber que el TDAH, con el acompañamiento adecuado, no define ni limita el futuro de tu hijo.

En Mente Cálida realizamos evaluaciones neuropsicológicas integrales para el diagnóstico del TDAH y diseñamos planes de intervención personalizados que incluyen al niño, la familia y la escuela. Si sospechas que tu hijo o hija podría tener TDAH, o si ya cuentan con un diagnóstico y buscan acompañamiento especializado, te invitamos a contactarnos. Estamos aquí para caminar este proceso junto a tu familia.

Referencias y fuentes

Barkley, R. A. Taking Charge of ADHD: The Complete, Authoritative Guide for Parents . Guilford Press, 4th edition (2020)
Faraone, S. V., Banaschewski, T., Coghill, D. et al. The World Federation of ADHD International Consensus Statement: 208 evidence-based conclusions about the disorder . Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 128, 789-818 (2021)
Cortese, S., Adamo, N., Del Giovane, C. et al. Comparative efficacy and tolerability of medications for attention-deficit hyperactivity disorder in children, adolescents, and adults: a systematic review and network meta-analysis . The Lancet Psychiatry, 5(9), 727-738 (2018)
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