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Salud Mental 8 min de lectura

Trauma psicológico: qué es, cómo afecta y cómo se trata

Conoce los tipos de trauma, su impacto neurobiológico y los enfoques terapéuticos basados en evidencia para la recuperación.

Por Erika Hernández, psicóloga, cédula PEJ 386982

Publicado el

Sendero en el bosque iluminado por el sol
Foto de Adrien Tutin en Unsplash

¿Qué es el trauma psicológico?

La palabra “trauma” proviene del griego y significa “herida”. El trauma psicológico ocurre cuando una persona experimenta o presencia un evento que sobrepasa su capacidad de afrontamiento, dejando una huella profunda en su funcionamiento emocional, cognitivo y corporal.

El trauma no es lo que te sucede, sino lo que ocurre dentro de ti como resultado de lo que te sucedió.

Bessel van der Kolk , The Body Keeps the Score

Es importante entender que no es el evento en sí lo que define el trauma, sino cómo la persona lo experimenta y procesa. Dos personas pueden vivir la misma situación y responder de maneras muy distintas, dependiendo de su historia, sus recursos internos y su red de apoyo.

Rayos de sol entre los árboles
Foto de Dale Nibbe en Unsplash

Tipos de trauma psicológico

Trauma agudo

Se produce como resultado de un evento único e inesperado: un accidente, una agresión, un desastre natural o la pérdida repentina de un ser querido. La respuesta suele ser intensa e inmediata.

Trauma crónico

Resulta de la exposición repetida y prolongada a situaciones dañinas: violencia doméstica, abuso infantil, bullying sostenido o vivir en contextos de inseguridad constante.

Trauma complejo

Es un concepto más reciente que describe el impacto de experiencias traumáticas múltiples y sostenidas, generalmente durante la infancia, dentro de relaciones donde se esperaba seguridad (como la relación con cuidadores). Afecta profundamente la identidad, la regulación emocional y la capacidad de vincularse con otros.

Tipo de trauma Características Ejemplos
Agudo Evento único, limitado en el tiempo Accidente automovilístico, asalto, desastre natural
Crónico Exposición repetida y prolongada Violencia intrafamiliar, acoso laboral
Complejo Múltiple, relacional, generalmente infantil Negligencia o abuso por parte de cuidadores
Vicario Por exposición al trauma de otros Profesionales de salud, primeros respondientes

¿Cómo afecta el trauma al cerebro y al cuerpo?

El impacto neurobiológico

El trauma no vive solo en la mente; deja huellas medibles en el cerebro y en el cuerpo. Las investigaciones en neurociencia han identificado cambios significativos en tres estructuras cerebrales clave:

  • Amígdala: Se vuelve hiperactiva, manteniendo al cerebro en un estado constante de alerta. La persona percibe amenazas donde no las hay.
  • Corteza prefrontal: Su actividad disminuye, afectando la capacidad de razonar, planificar y regular las respuestas emocionales.
  • Hipocampo: Puede reducir su volumen, alterando la forma en que se almacenan y recuperan los recuerdos. Esto explica por qué los recuerdos traumáticos pueden sentirse fragmentados o intrusivos.

El cuerpo guarda la cuenta

El sistema nervioso autónomo también se ve profundamente afectado. Según la Teoría Polivagal de Stephen Porges, el trauma puede dejar al sistema nervioso atrapado en estados de:

  • Hiperactivación: ansiedad constante, hipervigilancia, insomnio, irritabilidad
  • Hipoactivación: entumecimiento emocional, fatiga, desconexión, sensación de vacío

Enfoques terapéuticos basados en evidencia

La buena noticia es que el trauma se puede tratar. El cerebro posee una capacidad extraordinaria de reorganización llamada neuroplasticidad, que es la base de la recuperación. Estos son los enfoques con mayor respaldo científico:

Terapia Cognitivo-Conductual centrada en trauma (TCC-T)

La Terapia Cognitivo-Conductual adaptada para trauma trabaja sobre los pensamientos distorsionados que surgen después de experiencias traumáticas (“fue mi culpa”, “el mundo es completamente peligroso”) y ayuda a la persona a procesar gradualmente los recuerdos traumáticos en un espacio seguro. Es uno de los tratamientos con mayor evidencia para TEPT.

EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares)

Desarrollado por Francine Shapiro, el EMDR utiliza estimulación bilateral (generalmente movimientos oculares) mientras la persona accede a recuerdos traumáticos. Este proceso facilita el reprocesamiento de la memoria traumática, reduciendo su carga emocional. La Organización Mundial de la Salud lo recomienda como tratamiento de primera línea para TEPT.

Terapia Sensoriomotriz

Integra el trabajo corporal con la psicoterapia tradicional, reconociendo que el trauma se almacena también en el cuerpo. Ayuda a la persona a reconectarse con sus sensaciones físicas de forma segura y a completar respuestas defensivas que quedaron “congeladas” durante el evento traumático.

Terapia de Exposición Prolongada

Consiste en la exposición gradual y controlada a los recuerdos y situaciones asociados al trauma, permitiendo que la respuesta de miedo disminuya naturalmente a través del proceso de habituación.

El camino hacia la recuperación

La recuperación del trauma no es un camino lineal. Tiene avances y retrocesos, y eso es completamente normal. Algunos principios importantes del proceso incluyen:

  • Seguridad primero: Antes de procesar el trauma, es fundamental establecer un sentido de seguridad en el presente
  • Ritmo individual: No hay un cronograma universal; cada persona necesita su propio tiempo
  • Conexión humana: La sanación ocurre en relación con otros; el aislamiento perpetúa el sufrimiento
  • Crecimiento postraumático: Muchas personas reportan un crecimiento personal significativo después de procesar sus experiencias traumáticas

En Mente Cálida estoy para acompañarte

Si has vivido experiencias traumáticas y sientes que aún afectan tu vida, quiero que sepas que no tienes que cargar con eso solo/a. En Mente Cálida, trabajo con enfoques basados en evidencia para ayudarte a procesar, sanar y recuperar tu bienestar.

Sanar es posible. El primer paso es decidir que mereces vivir sin el peso del pasado.

Referencias y fuentes

Van der Kolk, B.. The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma . Penguin Books (2014)

Shapiro, F.. Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) Therapy: Basic Principles, Protocols, and Procedures . Guilford Press (2018)

Tedeschi, R.G. & Calhoun, L.G.. Posttraumatic growth: Conceptual foundations and empirical evidence . Psychological Inquiry (2004)

Porges, S.W.. The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-Regulation . W.W. Norton & Company (2011)

Erika Hernández

Psicóloga egresada de la Universidad Enrique Díaz de León, con cédula PEJ 386982. Atiende en Guadalajara y en línea con enfoque cognitivo-conductual y base neuropsicológica.

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